sábado, 12 de febrero de 2011

Tiempos modernos, empresas modernas

El otro día asistí a una reunión de empresa, al parecer ahora la empresa es de todos, no del empresario.
Esos antiguos empresarios tiranos y autoritarios han desaparecido y han sido reemplazados por empresarios que están, pero no están, que dicen pero no dicen, que mandan pero no mandan.

Nuevas políticas de gestión de empresa han surgido, trabajo por objetivos, análisis de Isikawa, paretos, plan, do, check, act, feedback, etc.  Todo ello que dicho en castellano suena vulgar, pero si lo dicen en inglés y varias veces suena a algo  "wonderfull".

Nos reunimos todos y en una gran pizarra improvisada marcamos una serie de objetivos y nos proponemos preparar una serie de trabajos burocráticos, de los que no tenemos ni idea, pero que con gran esfuerzo y a nuestro modo, conseguimos preparar.
En la siguiente reunión, cansados pero contentos con nuestro trabajo acudimos y nos encontramos con que de nada sirve lo aportado, ya que al parecer hay nuevas variantes en el juego que desconocíamos. Y así sucesivamente van pasando las reuniones y nosotros sin saber de qué va la cosa.
Al final de la corrida, lo que era una pizarra con objetivos creíbles, se ha convertido en una "misión imposible".

Ya no son los objetivos de la empresa, son nuestros objetivos, ya no es la empresa, es nuestra empresa. Tu trabajo que tanto te ha costado, no ha sido trabajo, más bien ha sido una pérdida de tiempo y te dices eso de ¡tonto!, que no era eso lo que tenía que haber hecho.
Cambiando de tema ahora comentaré uno de los pocos libros que he leído en mi vida, rebelión en la granja, me viene a la mente la trama que era algo así.
La granja estaba dirigida por seres humanos autoritarios y tiranos, que fueron expulsados por los animales. Decidieron que la granja era de todos. Pusieron una gran pizarra en el granero en la que marcaron una serie de normas y objetivos.
Poco a poco los cerdos, a los que acompañaban perros tomaron el control y como los animales no sabían leer fueron modificando esa pizarra, siempre a su favor.
Esos ignorantes animales, que se creían lo que los cerdos les leían, se dejaban la piel por lo que ahora no era la granja, era su granja. Poco a poco los cerdos fueron a mejor, pero los animales enfermaron y sus agotados cuerpos fueron vendidos como restos para sopa.
Al final de la corrida y aún siendo su granja, estaban peor que al principio, sucios, agotados y desnutridos.

¡Ay Benjamín, tu sí que supiste, que sabías leer y no lo dijiste!

1 comentario:

AEG dijo...

Si me acuerdo. Yo tampoco sabia que resultaria de ese experimento, solo que la granja a la antigua usanza ya no serviria. SEGUIMOS APRENDIENDO A LEER TODOS!! No te parece...