martes, 9 de diciembre de 2014

Reparación de un termo eléctrico

El otro día me llamó un cliente ya que al parecer el termo hacía que disparara el diferencial.

Cuando llegué, lo primero que hice fue ir directamente al termo y tras desmontar la tapa de protección de los componentes del mismo, comprobé el aislamiento de la resistencia.

Tras ver que esta estaba derivada a tierra y que el termo estaba en buenas condiciones de conservación, sin óxido ni fugas de agua, me puse a desmontar la resistencia.

Básicamente, en esto de los termos domésticos, te sueles encontrar con dos tipos de resistencia.

Una es la cerámica, que se encuentra en una vaina en el interior del termo, en contacto indirecto con el agua y que no necesita que lo vacíes para sacarla.

Otra como es el caso, es la que se encuentra sumergida en el agua y que necesita que vacíes el agua del termo para sacarla.

Tras desconectar el termo me puse a vaciar el agua del mismo, para lo que usé un par de cubos que fui llenando. Para hacerlo desconecté el manguito del agua fría, por donde dejé que saliera el agua y el manguito del agua caliente, que es por donde entra el aire, cerrándolo un poco conforme se iba llenando el cubo, dándome tiempo a cambiarlo sin que se llene el suelo de agua.

Decir que dentro del termo hay dos conductos, el de la entrada del agua fría que es muy corto y el de salida del agua caliente, que llega a la parte superior del termo. Esto se debe a que el agua, conforme se calienta, se desplaza hacia la parte superior del recipiente, por lo que es la primera que va saliendo. Por esto, cuando se monta un termo en horizontal, hay que dejar la conexión de agua caliente en la parte superior del mismo.

Tras vaciarlo desmonté la placa que soporta la resistencia sumergida, que tiene una serie de tuercas y juntas que hacen que el agua no se salga.

Al sacarla pude ver que la cal había recubierto totalmente la resistencia, perforando el aislamiento de la misma.

Como no tenía una de repuesto me la llevé al taller, dónde tras desmontarla de la base y limpiarla, le monté la nueva junto a un nuevo ánodo de sacrificio.

La función del ánodo de sacrificio es la de evitar la corrosión del metal del termo, ya que este se deteriora de manera más fácil.

Tras revisar el sistema volví a montar el soporte con los nuevos elementos en el termo, llenando de agua el mismo.


Al ver que no había pérdidas de agua lo puse en marcha, comprobando que la intensidad que hacía la resistencia era la correcta, dejándolo calentar un poco, tras lo que abrí un grifo y comprobé que el agua ya cogía temperatura.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre, excelente la entrada de tu blog.

Como bien dices, la cal presente en el agua de la zona mediterránea hace estragos en la resistencia del termo y para eso necesita que el ánodo de sacrificio o de magnesio le eche una mano.

El ánodo carga positivamente las sales minerales de la cal, lo que las hace inadherentes a los metales. Dicho de otra forma, "absorbe" la oxidación, sufriendo el ánodo de sacrificio el desgaste y no la resistencia. Por supuesto no es eterno y las sales minerales se lo acaban comiendo.

Sin embargo, si nos salimos de la vivienda, creo que en el sector industrial el ánodo de magnesio es de titanio y lleva circuitería electrónica para crear una d.d.p. entre el ánodo y el calderín de agua caliente, evitando totalmente la corrosión. No he visto en mi vida uno, no sé si tu has tenido la ocasión de hacerlo. También me imagino que este sistema barato no será.

Un cordial saludo

Pedro (Málaga)



Juan Carlos Durbá Normant dijo...

Gracias Pedro.
Como siempre, una excelente aportación al blog, de la que todos aprendemos algo.
La verdad es que nunca he visto uno industrial.
Un saludo.
Juan.

Anónimo dijo...

El mejor blog de electricidad!!...gracias por tus aportaciones tanto teoricas como practicas